Divide bien desde el principio
El primer paso es entender que un pollo entero ofrece varias piezas útiles:
- 2 pechugas
- 2 muslos
- 2 contramuslos
- 2 alas
- Carcasa
- Restos para caldo
Si lo despieces correctamente, puedes organizar diferentes comidas:
- Pechugas para plancha o filetes.
- Muslos para guisos.
- Alas para horno o freidora de aire.
- Carcasa para caldo casero.
La clave está en no cocinarlo todo igual el mismo día. Puedes separar las piezas y decidir qué usar en cada momento.
En establecimientos especializados como Carniceries Delicies L'Avinguda - Terrassa, puedes pedir que te lo troceen según tus necesidades, lo que facilita aún más su aprovechamiento en casa.
Un pollo entero bien organizado puede convertirse en varias comidas distintas.
Ideas prácticas para no tirar nada
Después del primer asado o preparación, todavía puedes reutilizar:
- Carne sobrante para croquetas o empanadillas.
- Restos desmenuzados para ensaladas o arroz.
- Huesos y carcasa para caldo base.
- Caldo concentrado para sopas o salsas.
Congelar por partes es otra buena estrategia. Si no vas a usar todo en dos días, separa en raciones individuales y congela.
Planificar evita improvisar y reduce el desperdicio.
Además, cocinar un pollo entero suele salir más económico por kilo que comprar cortes sueltos.
Aprovechar cada parte del pollo es una forma sencilla de ahorrar sin renunciar a calidad.
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