1. Qué carnes elegir para la barbacoa
No todas las carnes se comportan igual a la brasa. Estas son algunas que siempre dan buen resultado:
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- Costillas de cerdo: jugosas y con sabor. Se pueden adobar con antelación.
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- Churrasco o tira de asado: ideal para hacer despacio y que suelte todo su jugo.
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- Entrecot o chuletas de ternera: mejor con poco aderezo y vuelta y vuelta.
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- Pollo (muslos, alitas, contramuslos): más sabrosos si se marinan el día antes.
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- Pinchos morunos o brochetas: prácticos y gustosos, combinan carne con verduras.
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- Chorizos, longaniza o butifarra: un clásico que nunca falla.
“Una buena marinada mejora el sabor y la textura de la carne.
Y si la dejas reposar después del fuego, queda más tierna.”
2. Cómo preparar la carne antes de asarla
Una buena preparación previa es la base del éxito:
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- Sácala de la nevera al menos 30 minutos antes de ponerla al fuego.
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- Seca la carne con papel de cocina para que se dore bien.
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- Marina con antelación: aceite de oliva, ajo, pimentón, romero, limón, mostaza… (según el tipo de carne).
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- No salarla demasiado pronto: mejor justo antes de ponerla en la parrilla, o incluso durante.
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- Córtala del tamaño adecuado: ni demasiado gruesa ni fina, para que se cocine bien por dentro sin quemarse por fuera.
3. Consejos para asarla en su punto
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- Carbón o leña bien encendidos, sin llamaradas. Espera a que se forme una brasa constante.
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- Usa la parrilla bien limpia y caliente para evitar que se pegue.
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- No pinches la carne: si la pinchas, pierde los jugos. Usa pinzas o espátula.
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- No la muevas todo el rato: deja que se dore bien por un lado antes de darle la vuelta.
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- Deja reposar unos minutos después de sacarla del fuego. Así se asientan los jugos.
“El secreto de la barbacoa no es correr, sino disfrutar.
Fuego lento, brasa constante y buena compañía.”
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