Dificultad
MediaTiempo de cocción
60 minutosIngredientes (para 4 personas):
Para la salsa española
- 1 cebolla grande picada
- 2 zanahorias medianas en dados
- 1 pimiento verde italiano (opcional), picado
- 2 dientes de ajo laminados
- 1 cucharada de harina
- 150 ml de vino blanco seco (o tinto si prefieres un sabor más intenso)
- 500 ml de caldo de carne (o agua)
- 1 hoja de laurel
- Unas ramitas de perejil o tomillo (opcional)
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta negra al gusto
Para las albóndigas
- 500 g (entre 10 y 12 unidades) de carne de ternera o cerdo
Empezamos el plato
- Calienta abundante aceite en una sartén y fríe las albóndigas en tandas, hasta que estén doradas por fuera.
- No hace falta que se cocinen del todo por dentro, ya que se terminarán en la salsa.
- Retira las albóndigas y déjalas escurrir sobre papel de cocina.
Consejo:
Fríe a fuego medio-alto para que se doren bien por fuera sin secarse por dentro.
Segundos pasos de elaboración
- En la misma sartén (o una cazuela grande), elimina el exceso de aceite dejando unas 2-3 cucharadas.
- Sofríe la cebolla, zanahorias y pimiento a fuego medio-bajo unos 10-15 minutos, hasta que estén tiernos.
- Añade los ajos y cocina un par de minutos más.
- Incorpora la harina y remueve durante un minuto.
- Vierte el vino y sube el fuego para que se evapore el alcohol.
- Luego añade el caldo caliente, la hoja de laurel y el tomillo o perejil.
- Lleva a ebullición.
- Cuando la salsa espese un poco, añade las albóndigas y cocina a fuego lento, tapadas, durante 20-25 minutos.
Consejo:
Si dejas reposar las albóndigas unas horas o de un día para otro, ganan en sabor y la salsa se vuelve aún más sabrosa.
Presentación del plato
- Sirve las albóndigas bien calientes en un plato hondo, bañadas con abundante salsa y decoradas con un poco de perejil fresco picado por encima.
- Puedes acompañarlas con arroz blanco, patatas fritas o puré, colocando la guarnición a un lado para que la salsa no la cubra por completo.
- Si prefieres una presentación más tradicional, sírvelas en cazuela de barro para mantener el calor y darle un toque casero.
Consejo:
Si quieres una salsa más fina y sin trozos, puedes triturarla antes de añadir las albóndigas. Así obtendrás una textura suave perfecta para niños o para servir en ocasiones más elegantes.
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